EL CENTINELA DEL AGUA

Ana Pujante. 2013

Emerges del vacio

y en tu pulmón, un pájaro de hielo

aletea como pájaro que busca

el norte destinado a cada día.

Contemplas rostros

Imantados de plegarias:

Braceas, entre dos mundos

Para hundirte al fin,

En el cráter de la duda que marca

La cifra exacta de caídas.

Ahora, flotas en el olvido del viento,

danzas, en la cuerda del molino

y brillas, en el tramo más hondo de la noche,

si sueño con nómadas del aire

horadando la quietud de la nieve.

Lloras, agónico de dios,

Si quiebro una luna entre mis  yemas

Para cubrir de cadáveres mi espalda.

Estás ahí.

Navegas en el cuenco de la dicha,

Brotas inocencia ante el horror

LA CIFRA DEL AZAR

Un mosaico de pasiones y el gemido de los

Torsos,

La crisálida carcoma horadando la infancia:

Minúsculas escenas de tragedia

Al pié de tu equilibrio.

Desciendes.

Te sientas en peldaños de la nada.

Observas disecar asombro

Y miras caer las horas

De viento en la luna de una tumba.

Oscilan dos cuerdas:

Fuera, la hojarasca en los portales.

Dentro, lo caduco, licuando sombras

en la piedra.

A tu espalda, el vértigo de un nombre

marca cifras al azar

para cubrir de incógnitas tus pasos,

como el testigo que calla

la prueba irrefutable de un delito.

SILENCIO

El aire se cuela por las hendiduras de la pobreza

Y toma posesión del verbo,

Lo afila hasta agrietar conciencias,

Ablanda los muros. Pasa el frío.

Su perseverar de grillo horada la espera.

El ruido hierve en los dedos

Y los niveles de humedad en sangre

Difuminan la espuma de las noches,

flamígeras limosnas que deja el día,

quemando peldaños de piedra

que no habrás de contar mañana.

Alguien trocó silencio por monedas…

Arden las pupilas en bucles de sonido.

CERTEZA

Crees que has escapado ileso

Pero tus yemas gotean,

Desbordantes de vacío.

Vas afilando tu destino

A medida que pasan los días

Y me preguntas:

Con cuántas brazadas

Le arranqué el dolor al mar:

Como si la soledad

No se tragara migas de miedo

O desatara el alma

De algunos imposibles.

Voy a enterrar la cuerda

De un reloj en la playa.

Cuando vuelva te respondo.