“Y allí dentro está la voluntad que no muere. ¿Quien conoce los misterios de la voluntad y su fuerza? Pues Dios no es sino una gran voluntad que penetra las cosas todas por obra de su intensidad. El hombre no se doblega a los ángeles ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad “
Joseph Glanvill
El hombre rompe su tamaño a la vez que su escala se magnifica, gira sobre sí mismo y en un gesto congelado sopla expulsando nuevos destinos, los ángeles pueblan esa exhalación repleta de elementos simbólicos que nos hablan usando pasados para vaticinar ignotos futuros, sus rostros ensimismados que fueron expulsados de lo celestial se llenan de una melancolía que grita, se sorprende y se esfuerza, delatando su preocupación por ese único asidero reducido a lo terrenal. A esos ángeles humedecidos por la saliva, sus alas les resultan inútiles para remontar el vuelo, lo único que les queda es la magia del encuentro fortuito en el azar de la caída, encuentran hélices que sustituyen plumas, llaves capaces de abrir las puertas más inhóspitas, aquella pieza perdida pero necesaria para completar el puzle, divinidades mayas, griegas o egipcias se suman al descenso salpicando y ligando ese todo en la fuerza de una sola fe. Esos ángeles expulsados, saben que deben formular universos regidos por un nuevo orden. El momento de contacto es esférico, los planetas surgen y buscan el tacto de los ángeles para llenarse de esperanza gestando nueva vida, donde la única deidad está en el equilibrio que se formula entre la fragilidad de la piel, la fortaleza del anhelo y la búsqueda de certezas, esa exhalación es una gran explosión, un Big Bang solidificado que condensa ese preciso instante de expansión donde un nuevo modelo cosmológico busca desespeado su lugar. Se intuye en ese soplo, que el interior del hombre está habitado por una realidad cuyo espacio es más denso, vasto y profundo que cualquier mirada pueda llegar a imaginar y que es allí, en las entrañas más desconocidas y oscuras, donde habitan no solo el aliento y las fuerzas, también todas las respuestas.