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Ángel Arbe
Ayuntamiento de Pamplona, 1999

Manualidad y pensamiento, artificio y distancia, dispositivos manieristas de presencia y ocultación. El vertido de materiales, las transparencias, resinas y acetatos, los ensamblajes fotográficos, son sus útiles enseres de trabajo.

Pensamiento y acción, el artista y su obra, inseparables. Esa quietud cercana de,y,a los objetos,esa relación que los identifica. El espacio interior privado, oscuro, la negrura inundada de silencio que conduce al conocimiento, de nuevo al destello, al alumbramiento.

El soporte-acetato y ensamblado en él, un objeto-collage cóncavo, refulge, esa media esfera que atrapa la luz (pantalla que se inunda en ella). Bajo ella, un halo convexo desciende imperceptible, atrapado en la negrura de una resina que cierra el soporte, definiendo la superficie de la obra. La negrura, el silencio invade la superficie.

Atrapar la luz para ver, para crear, mundo del color, para alumbrar la creación. La obra de Lidó rico ejemplifica el acto creativo, mínimo, sutil, un color sonido abre un espacio para ver-oir, en un diafragma superficie que se nos muestra oscuro, luz y sonido huídos.