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COBERTURAS

All the covers cover, there are covers for insurance, phones, sports, military, informative, economic, but for sure the gastronomic are the most useful to understand the souls cover.

The gastronomic cover change appearance, because respecting the shapes the real truth is hidden, we are launched as human dressed by fear covers, we run away from the cold and arctic certainty because we are afraid to discover ourselves, because of the fear to liquefy and dissipate.

The soul tree guillotines swallow the previous exhibition. We could talk about family genealogy, like a far away perfume that slowly fails when going to the space. A man is all the men, a family is all the family, shy, homesickness, happiness, human souls, perceptions that escort us equally, all the unique doesn’t exist, all can be shared.

The tree is a metaphor where time has been trapped, the season that gives its shape are testimonial of its pass, his appetite made an arterial rhizome grid but they do not pretend to talk about natural energy but the perversion of being contrasted.

Nature is stupid but happy because doesn’t think, only survives and that is enough, the man stopped being happy when looking himself realized about his insignificancy, that was the beginning of the coverings, by means of layers and coverings we lose our original shape.

We are what the others want to see from us, we live in an epithelial and deformed room called body as frightened slaves.

Man as nature tripping, as drugged intruder full of logos mutated from the simple to the pad, from deepness and hidden to the inappropriate and enemy.
The natura as shimmering relic gives asylum in its matted branches a few outbreaks of tiny skulls where questions how have they arisen and up to what extent could develop and become thicker.

This exhibition is the human existence metaphor, an small piece of wildness proposes a devastated landscape, that exhales ancient descents, fatuous life trials that germinates hastly, thinking that will be the only ones in the useless work of germination. In this exhibition, the desolation disintegrates and faces against the stench and the pride that hypnotize our society, against that fiction of security we feel like sole and exceptional living beings.

Short living and random driven our existence. The experiences marks the situations that arouse totally independently to the human being, therefore even we considerate independent from nature, the nature always establishes the rhythms, the paths, even we think durable pieces, exact and indispensable the existence puzzle we are just senile progeny, time profaners, scared sediments that deserve their lives to clean out the own things on behalf of the somebody’s else glutinous ones.

Human existence is a cosmic illusion filled with news hawkers, favourites, specters and slaves, we are waterproof and we live without exploring, forgetting intuition, perplexed and porous we live like idiot magnets without study in depth how our life goes by.

Extremities as an unusual inane fires are suspended in the exhibition room and speak of an inexorable transit, the traffic of non raw material, in a pulse where
physical rasp emanate from the anomalous glare and unknown, the real fears are to live not to die.

We are soft matter, the physical and perennial has not interest, the thoughts and ideas are perennial, inner nature is an stigma that moves us towards a need or another, the strictly valuable and significance in humans is their spiritual matter.

Coverage of souls places us in the land of unusual and shifting, the route that proposes has unique direction and impels us towards our inner, explores the essence, redefining the soul as a single value, such as real and non-transferable depth charges.

Todas las coberturas cubren, las hay para seguros, para teléfonos, deportivas, militares, informativas, económicas.., pero quizás sea la gastronómica las más certera para comprender una cobertura de almas.
Gastronómica porque cambia apariencias, porque respetando la forma esconde la verdad de la otra, y es que somos arrojados seres vestidos por coberturas de temor que huimos de la fría y ártica certidumbre por miedo a descubrirnos, por miedo a licuarnos, a disiparnos.
El árbol de las ánimas guillotina y deglute la exposición precedente, se podría hablar de genealogía, de familia como una lejana fragancia que lentamente zozobra al introducirte en el espacio, si un hombre son todos los hombres, una familia es la misma en todos, tristeza, nostalgia, alegría, estados de ánimo, todas son percepciones que nos escoltan acompasadamente por igual, no existe lo único porque todo se comparte.

El árbol como metáfora donde el tiempo queda atrapado, las estaciones que estructuran su forma testimonian su paso, su apetencia confecciona una subterránea retícula de arterial rizoma pero no se pretende hablar de la energía de la naturaleza sino de la perversión que se le supone al ser contrastada.

La naturaleza es imbécil pero feliz porque no piensa, solo sobrevive y le basta, el hombre dejó de ser feliz cuando al mirarse atisbó su insignificancia, fué el principio de las coberturas, a base de capas y revestimientos perdimos nuestra forma original.
Somos lo que los otros desean ver en nosotros, vivimos en una deformada y epitelial estancia llamada cuerpo como atemorizados esclavos.
El hombre como tropiezo de la naturaleza, como narcotizado intruso lleno de insignias que mutó de lo sencillo a lo postizo, de lo profundo y recóndito a lo ajeno y enemigo.
La natura como reliquia refulgente que da asilo en sus enmarañadas ramas unos brotes de diminutos cráneos donde se cuestiona cómo pueden haber surgido y hasta qué punto podrían desarrollarse y espesar.

Esta exposición funciona como metáfora de la existencia humana, un extraño fragmento de naturaleza nos propone un desolado paisaje que exhala preñados de linajes, fatuos intentos de vida que germinan precipitadamente pensándose únicos en la inútil maniobra de brotar.En esta muestra, la desolación, la devastación que se sugiere desintegra y arremete contra el hedor y la soberbia que hipnotiza nuestra sociedad, contra esa ficción de seguridad que nos da el sentirnos seres únicos y excepcionales.

Fugacidad y azar vehiculan nuestra existencia, la experiencia marca situaciones que germinan y descollan de manera absolutamente independiente al propio ser humano, así aunque nos consideremos ajenos a la naturaleza, su propio ritmo siempre marca una senda, aunque nos pensemos piezas perdurables, precisas e indispensables en el puzzle de la existencia no somos más que progenie caduca, profanadores de tiempo y asustadas heces que dedican su vida a expurgarse desterrando lo propio en favor de lo untuosamente ajeno.

La existencia humana es una quimera cósmica repleta de voceadores, de predilectos, de espectros y de esclavos, impermeables vivimos sin explorar desterrando la intuición, perplejos y porosos vivimos como necios imanes, y sin perforar se nos pasa la vida.

Las extremidades a modo de insólitos fuegos fatuos que se apostan suspendidas en la sala nos hablan de un inexorable tránsito, del tráfico de la no materia, en un pulso desde donde los estertores de lo físico emanan el fulgor de lo anómalo y desconocido, el auténtico miedo está en vivir, no en fenecer.

Como materia blanda que somos, lo físico por caduco carece de interés, pensamiento e ideas son perennes, cada naturaleza interior es un estigma que nos mueve hacia una necesidad u otra, lo estrictamente valioso y de significación en el hombre es su materia espiritual.

Cobertura de ánimas nos sitúa en el terreno de lo insólito y movedizo, el itinerario que se nos plantea posee una única dirección y es la que nos impulsa hacia nuestro interior, la que explora la esencia, redefiniendo el alma como único valor, como auténticas e intransferibles cargas de profundidad.